jueves, 14 de julio de 2011

Museo de la Siderurgía y la Minería en Sabero (León)






























INTRODUCCIÓN.
El Museo de la Siderurgía y la Minería, instalado en la antigua Ferrería de San Blas, muestra una colección muy diversa de máquinas siderúrgicas y equipamientos mineros usados durante los últimos 165 años. Además tiene galerías dedicadas a la historia de la zona y al arte, aparte de exposiciones temporales de gran calidad (actualmente hay una exposición de la obra de Brosio, el pintor de los mineros). Y si todo esto parece poca cosa, el museo también organiza conferencias, documentales, talleres, rutas en la naturaleza, cursos y seminarios, conciertos, tertulia del libro del mes, etc., etc, sin olvidarse del público juvenil y infantil.

Tengo que dar las gracias a Roberto Fernández, director del museo, para darme la posibilidad de sacar las fotos y a Mónica Baptista, una de las guías, que muy amablemente me ha explicado absolutamente todo y quien ha aguantado mis preguntas con paciencia. Si en mis explicaciones hay algún fallo, la culpa es enteramente mía.



Para obtener más información general pongo dos enlaces:
La web oficial del museo: http://www.museosm.com/inicio.html

Además, la entrada al museo es gratis.

NOTA.
Solo he fotografiado una (pequeña) parte representativa de la colección que alberga el museo y por tanto es recomendable una visita "en situ". Por ejemplo, el museo está dotado de sistemas audiovisuales explicativos que te hacen "vivir" el pasado.


Vista de la gran nave central de la fábrica, en estilo neogótico.


SITUACIÓN DEL MUSEO.
El museo se encuentro en la localidad de Sabero a unos 7 kilómetros al noroeste de Cistierna (ver mapa). Desde Cistierna el museo ya está indicado.

Sabero está indicado con un doble círculo en rojo. El museo se encuentra aproximadamente donde la punta de la flecha.


ALGO DE HISTORIA.
El museo se encuentra en la vieja fábrica (ahora totalmente renovada) de la Ferrería de San Blas, primera industria siderúrgica de España (1846-1862). La presencia local de materias primas (carbón y hierro) han sido la razón para la instalación de unos altos hornos y una fábrica para transformar los lingotes de hierro en productos útiles. Esta fábrica fue dotada con la maquinaria más moderna de la época, importada desde Gran Bretaña. El gran problema del proyecto ha sido el transporte de los productos hacia los mercados, porque en esos días todavía no existía una vía de ferrocarril, lo que finalmente, y por desgracia, ha concluido en la terminación de las actividades en 1862, unos 16 años después de su apertura.

Agradable plaza que da acceso a la entrada del museo.


La visita comienza con un recorrido por el pasado del Valle de Sabero, con paneles interactivos explicando temas como la prehistoria, la romanización, formación de núcleos urbanos, la vida cotidiana en un ambiente rural, etc.

Lápidas vadinienses encontrados en la zona, testigos de la antigua presencia de este tribu cantabriense en ambos lados del Río Esla.


Las esculturas forman parte de una exhibición temporal.


Se trata de una galería paralela a la gran sala neogótica, de dimensiones más reducidas.


Entrando en la gran sala neogótica vemos este modelo de todo el complejo siderúrgico.


En la parte derecha de la foto se puede ver dos altos hornos (uno mostrando su interior) que fueron alimentados desde arriba con hierro, cok y castina (una piedra de caliza), en partes iguales. Los altos hornos funcionaban 24 horas al día. A la izquierda se puede ver la sala de la maquina soplante, donde se generaba aire que, después de ser calentado, fue introducido en la base de los altos hornos. La mezcla de materiales llegaba a una temperatura de 2000 ºC, suficiente para fundir el hierro. Este hierro fundido salía por un lado hacia los moldes para formar los lingotes de hierro, mientras que por otro canal salían las escorias. El hierro que sale de los altos hornos tiene un porcentaje relativamente alto de carbono (un 5 por ciento), y se llama arrabio.


Modelo mostrando el interior de la fábrica y la situación de algunas de las máquinas.


El horno de pudelar. En este horno los lingotes de arrabio son purificados para obtener bolas de hierro (acero) de forja, con un contenido muy bajo en carbono (menos de 0,1 por ciento). Para su purificación los lingotes son introducidos por la derecha y recalentados hasta altas temperaturas. El carbón de cok es introducido por la izquierda, de tal modo que no había un contacto directo que pudiera resultar en contaminaciones. Además, las posibles escorias que pudieran haber quedado adheridas a los lingotes de arrabio también son separadas.


Las bolas de hierro de forja fueron introducidos en el martillo pilón. El mazo del martillo pilón pesaba 1300 kg y caía sobre las bolas desde una altura que variaba entre los 2 metros y algunos centímetros, eliminando las últimas escorias y obteniendo los lingotes de hierro de forja.


Detalle del martillo pilón, situado en su sitio original.


Tanto el martillo pilón como la máquina de vapor (más adelante), funcionaban con vapor de agua, originado en la caldera de vapor (foto).


Vista frontal de la caldera de vapor. La caldera y las máquinas estaban conectadas por tuberías.


El tren de engranaje y la máquina de vapor (parte trasera) formando un conjunto.


Lo mismo, pero al revés: La máquina de vapor (izquierda) y el tren de engranaje (a la derecha).


La máquina de vapor: El pistón (a la derecha abajo) mueve el balancín (arriba en el centro), que a su vez hace rodar el volante de inercia (la rueda grande que está conectado con el balancín por una barra vertical).


El volante de inercia está conectado con el tren de engranaje (foto). El tren de engranaje hacía mover los cuatros trenes de laminado (más adelante).


También la máquina de vapor y el tren de engranaje están situados en su posición original.


Con el tren de laminado se pudieron modificar los lingotes de hierro (acero) de forja en casi cualquier producto de acero.


Tren de laminado visto desde el engranaje.


Ejemplo de uno de los rodillos del tren de laminado. Se puede variar la distancia entre los rodillos, obteniendo tubería de diferente diámetro.


Lo mismo desde otro ángulo.


Una pieza cuyo significado no está de todo claro, pero que probablemente ha servido como un cambiador de vagonetas, para cambiarlas de vía. Lo curioso es que para la juventud local ha funcionado como aro de baloncesto durante décadas.


A la izquierda una parte de un martillo pilón (inamovible hasta con 7 personas), y a la derecha......


......unas tuberías que se han usado para la construcción del Canal de Isabel II de Madrid.


Una maqueta del Valle de Sabero, con unos detalles asombrosos.


Es tan bueno que casi parece una foto aérea.


Una locomotora de mina.


Calderín de aire comprimido que hacía funcionar los martillos neumáticos de los picadores y barrenistas, como en la mina había mucho gas grisú las herramientas funcionaban con esa especie de generadores.


La impresionante bóveda neogótica de la nave central de la fábrica y punto central del museo.


La galería lateral norte con una exposición temporal de arte.


Modelo del pozo principal de una mina con galerías subterráneas.


Uno de los muchos espacios mostrando equipamiento minero.


Desde aquí se observa claramente la gran escala de la maqueta.


Para ver lo que queda de los altos hornos y la sala de la máquina soplante, salimos del museo y damos la vuelta por atrás.......


......para enseguida llegar al puente de uno de los altos hornos. El agujero es llamado el "huevo de Sabero".


La sala de la máquina soplante. Observa también la privilegiada naturaleza de la región.


Una parte del interior de un alto horno.


Vista de Peñacorada desde la plaza del museo.

Mónica, muchas gracias por tus explicaciones.

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